El oro de España: tres siglos bajo el agua

El oro de España: tres siglos bajo el agua

14.02.2020

 

El rey Felipe V de Borbón se entronizó en España en 1700. En ese período la economía del país pasaba por un mal momento. Las deudas del estado dejaban crecer y era necesario aliviar la penosa situación de la hacienda real con los tesoros, obtenidos por los conquistadores españoles en el Nuevo Mundo. Además, Felipe V decidió casarse, y para la magnífica boda real se requería mucho dinero. La llegada del cargamento dorado de América Latina al cual  le sería dado convertirse en una salvación para el país.

 

Cargamento dorado

La Flota española del 1715 zarpó desde el puerto de Sevilla rumbo a las costas de México y Cuba bajo el mando del Almirante Juan Esteban de Ubilla. Los once galeones estaban por entregar a España el oro de las minas de Perú y Colombia, lingotes de oro de México, telas caras, porcelana y marfil.

Los barcos llegaron a salvo al puerto mexicano de Veracruz. Durante unas semanas cargaban los galeones con oro y piedras preciosas para la corte española. Luego los galeones se reunían en Cuba, donde sumaron al cargamento ocho baúles con oro y piedras finas. Los tesoros dorados estaban destinados al rey Felipe V el que tenía la intención de darlos a su novia, la duquesa de Parma, a título de regalos de boda.

En el dibujo: a finales de julio de 1715 los galeones españoles zarparon rumbo a España.

 

El mar embravecido

Después de cinco días de navegar, cerca de la costa de la península de la Florida los barcos cogieron una calma absoluta. El silencio siniestro no prometía nada bueno para la flota. Al día siguiente se desató una violenta tormenta. Las nubes de tormenta cerraron el cielo, se enfurecía viento huracanado, se levantaron oleadas.

El capitán de uno de los barcos decidió separarse del resto de la Flota de la Plata y dirigirse hacia el este, en el interior del océano. Esto lo salvó al barco "Grifón" y su tripulación de la pérdida. Los otros diez barcos los que se pusieron en camino a través de la borrasca rumbo Florida naufragaron al día siguiente.

 

El oro rescatado  

Se logró salvar a los marineros de cerca de mil hombres. Los restos de los barcos eran dispersados a 30 millas a lo largo de la costa oriental de la península. Los españoles que sobrevivieron, durante varios meses intentaban encontrar baúles con oro. Ellos contrataron a los buzos locales indios para buscar las riquezas de los galeones hundidos, pero las tormentas y huracanes frecuentes les obligaron a los marineros rescatados a abandonar la idea de hallar los tesoros dorados.

Según los documentos de archivo de Sevilla, en los próximos meses  se logró salvar y recoger sólo una pequeña parte del tesoro, el 30%. Cuatro años más tarde el país dejó de buscar definitivamente el oro hundido de la Armada de la Plata. Más de dos siglos los tesoros perdidos de la corte español permanecían sin descubrir.

 

Un millón en tesoros 

En 1963, Kip Wagner encontró una moneda dorada de España del siglo XVIII en la playa de Florida.

En la foto: moneda de oro española.

 

Habiendo cobrado interés por su hallazgo valioso, el hombre envió una solicitud a la Administración náutica española. Quería obtener la información sobre los barcos hundidos los que pudieran transportar el cargamento precioso. Desde Sevilla recibió unas copias de los documentos antiguos, en los que se decía de los diez galeones de la Flota de la Plata, perdidos cerca de las costas de Florida en 1715.

Kip Wagner montó un grupo de cazadores de tesoros junto con los cuales decidió explorar el fondo de la costa este de la península. En el lugar del naufragio Kip Wagner encontró más de 60 mil monedas doradas.

En el fondo del océano también se encontraron otros objetos de valor: un silbato dorado en una cadena, propiedad del almirante fallecido, discos de la aleación preciosa de oro y plata que pesan 150 libras, juegos de oro.

En la foto: entre los tesoros hallados había una multitud de joyas: cruces doradas, medallones, cadenas y anillos.

 

El valor total del tesoro encontrado por Kip Wagner totalizó un millón de dólares que significa tan sólo una pequeña parte. Durante la tormenta, las partes hundidas de los barcos, la corriente marina las podría arrastrar a unas cuantas decenas de millas. Los entusiastas y los buscadores de tesoros profesionales siguen buscando el oro de los galeones españoles hasta el día de hoy.

 

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